martes, 15 de diciembre de 2009

¿El aprendizaje es algo tan trivial que se puede observar y medir con base a unas simples preguntas a propósito de unos contenidos cualesquiera?

No, de hecho es uno de los procesos más complejos del quehacer educativo, ya que intervienen diversos factores que son decisivos. La evaluación implica calificar, medir, acreditar, certificar, retroalimentar y tomar decisiones, que integradas adecuadamente en un proceso educativo pueden acercar más a los procesos de formación con las acciones comúnmente llevadas a cabo para asignar una calificación al proceso mismo.

Es necesario diseñar sistemas de evaluación apegados a las necesidades formativas de los alumnos y pensar en torno a la evaluación como una alternativa de reflexión sobre l proceso de aprendizaje. Es necesario olvidar que se evalúa a la persona en su conjunto y más bien se opta por evaluar los desempeños de esa persona de acuerdo con una determinada competencia. Además de insertar medios alternativos (alternar, variar, imaginar) para recuperar la evidencia de los alcances obtenidos en un curso.

Teniendo en cuenta todo esto se pueden obtener mayores posibilidades formativas para el alumno, que se traducirán en desempeños más significativos.

1 comentario:

  1. Hola José Eduardo:
    No es una tarea simple el calificar, más si se está calificando por competencias; esto es más complejo a fin de evaluar de una manera justa, verídica y acorde al contexto en el cual se desenvuelven nuestros alumnos, ahora pensemos que también es más compleja cuando se tratan de grupos tan numerosos.
    Saludos cordiales.

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