En mis 8 años que llevo dando clases de Matemáticas, nunca he dado una clase igual. Definitivamente me gusta enseñar y lo disfruto.
Acepto que al principio me fue difícil, en primera porque no tenía bases pedagógicas, pero fui humilde y pedí ayuda y obtuve respuestas, así como el apoyo que tanto necesitaba. Actualmente cuando mis compañeros me solicitan ayuda, consejo, opinión o explicación de algún ejercicio, con gusto los apoyo y comparto mis experiencias.
Siempre tengo presente que nunca voy a dejar de aprender, para ello no hay límites; de hecho cuando llego a equivocarme y mis alumnos me corrigen, les agradezco profundamente. Estos son los aspectos en mi labor docente que no quiero cambiar, sobre todo nunca creer que lo sé todo.
Creo que como maestros siempre influimos en los alumnos por lo que debemos de ser cuidadosos en lo que hacemos y en lo que decimos, debemos buscar lo esencial:
• Más formación humana.
• Más comunicabilidad.
• Más comprensión y conocimiento de uno mismo.
• Más placer, ternura y sensibilidad.
• Más sentido de sí mismos como parte y totalidad.
• Más creatividad, intuición y juego.
• Más espiritualidad.
• Más ética.
En el magisterio hay de todo: Maestros excelentes, responsables, bien preparados y muchos otros que no aportan gran cosa, que incluso representan un obstáculo para la evolución del nivel educativo.
Mi objetivo profesional es centrarme en el dominio de las técnicas didácticas y manejo de grupos, pues ahora los alumnos son más inquietos que años atrás, utilizan mejor que uno las tecnologías, tienen acceso a universos enormes de información, son capaces de atender varias cosas al mismo tiempo y les resulta más difícil centrar su atención en una actividad específica, sobre todo cuando les parece poco atractiva o carente de interés.
Mi carga académica está integrada por 18 horas en las cuales doy Matemáticas I y III en semestre non y Matemáticas II y IV en semestre par, además de la Paraescolar Deportiva de Acondicionamiento Físico.
Refiriéndome específicamente a las asignaturas de Matemáticas, con carga semanal de 5 horas (Horas de 50 minutos), puedo decir que el trabajo a grandes rasgos lo desarrollo de la siguiente manera:
Generalmente, llego al salón de clases y saludo a mis alumnos. Una vez que he captado su atención y después del pase de lista, les menciono el tema a tratar y lo anoto en el pizarrón.
A continuación hago una pregunta de diagnóstico sondeando sobre el conocimiento previo del tema que se va a tratar y les pido su opinión: ¿qué saben del tema?
Posteriormente explico el tema con mayor amplitud, haciendo hincapié en lo que considere que se les dificulta aprender. Después pregunto si alguien tiene dudas y les explico con ejemplos y de otras formas. Una vez que considero que la explicación ha sido comprendida les pido que lo relacionen con el medio en que se desenvuelven y que expliquen cómo lo perciben. Por ejemplo, tratándose del tema “Ángulos”, una vez hecho el diagnóstico y dada la explicación les pido a mis alumnos que salgan con orden y disciplina por equipos a buscar en la escuela (edificio y mobiliario) las diferentes clasificaciones de ángulos que se explicaron. Una vez hecho este ejercicio yo me puedo dar cuenta si comprendieron el tema aplicado a la realidad.
Al finalizar la clase les dejo la tarea para reforzar el tema y me despido deseándoles un feliz día.
Cabe mencionar que al inicio del curso realizamos un contrato de aprendizaje en el cual tanto el alumno como el maestro (en este caso un servidor) establecimos nuestras expectativas, reglas y compromisos, así como la forma en que se lleva a cabo la evaluación; con ello tenemos siempre en cuenta los lineamientos a seguir.